Las víctimas de la CNTE

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[Rubén Cortés/La Razón]

Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 21 de Septiembre, 2016.- Como siempre ocurre en estos casos: a la agresión verbal siguió la agresión física. La CNTE pasó de poner carteles al cuello y de rapar en público a maestros que no la apoyan, a intentar quemar viva a una fotógrafa embarazada que tomó fotos a sus manifestantes.

Citlalli Granados Cid es fotorreportera, pero para muchos ella no tiene el glamour de haber luchado “a brazo partido” para “denunciar la corrupción” de algún odiado gobernador: quizá por eso casi nadie levanta la voz en defensa de esta mujer con siete meses de embarazo que hace fotos a diario.

No: Citlalli cubre manifestaciones de la CNTE en Oaxaca. Lástima por ella, pues quienes levantan la voz para denunciar abusos están casi siempre… del lado de la CNTE. Aunque, por suerte para ella, la CNDH llamó a las autoridades a investigar su caso. Al menos.

¿Cuál es el delito de Citlalli? Tomó fotos para su diario, Tiempo, de Oaxaca, de un plantón de la CNTE en el Zócalo de esa ciudad. Una turba de maestros la obligó a borrar las imágenes que había captado y, no contenta con eso, la persiguió para golpearla.

En el escape, Citlalli se metió a una tienda, pero el gerente la echó porque la turba preparó condiciones para convertir el negocio en una gran pira si la fotógrafa no salía con las manos en alto. Sólo la dejaron libre cuando revisaron varias veces que “en efecto” había eliminado las imágenes.

Sin embargo, de lo más sorprendente del incidente es la explicación que da Citlalli: “Yo cumplo siempre con los requerimientos que ellos, la CNTE, establecieron para las fotos y videos a la hora de cubrir sus actos, no caras, no acercamientos”.

Más todavía: “Intenté llamar a la maestra Angélica García, integrante de la Sección 22, que es con la que tenemos contacto, pero nunca respondió”.

¡Por favor! A pesar de que “cumple” con los requerimientos tipo de la CNTE, que son como los de las FARC o el ISIS, sólo que en pleno México democrático la disciplinada fotógrafa Citlalli no puede entender que aun así la hayan intentado quemar viva.

Aunque quizá fue su acatamiento a ese nuevo poder fáctico que es la CNTE lo que salvó su vida y la de quien lleva en su vientre, a diferencia de su colega Elpidio Ramos, de El Sur del Istmo, en Oaxaca, asesinado el 19 de junio pasado por capturar imágenes de maestros durante disturbios en Juchitán.

Elpidio cubrió una quema de autobuses durante un bloqueo de la CNTE y enseguida lo asesinaron a tiros. A él no le dieron tiempo a que borrase las fotos. Visto así, Citlalli es afortunada, por seguir las ordenanzas de la CNTE…

 

¡Que si no!

 

Twitter: @ruben_cortes

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